Consuetudo quasi altera natura.- La costumbre es nuestra segunda naturaleza.-

Ella estaba harta, se había acostumbrado a lo que otros llamarían infierno, eso que no te deja disfrutar, sentir, sonreír, respirar, eso que barraba las nuevas oportunidades.
Ella sentía miedo, mucho miedo, eso le llevaba a odiar, a odiarse, a sentir culpabilidad a no pensar con claridad. No sentía apoyo, no sentía ninguna mano extendida para poder agarrarse. No se aferraba a nada, se quedaba inmóvil delante de el nada al que creía todo, ese que le hacía no poder permanecer con la cabeza alta, no poder mirar a los ojos, no confiar ni en ella misma y a rechazarse.
Lo único que podía sentir, una banda atada a su boca, la que no le dejaba expresar con palabras, esa que le hacia permanecer mintiendo y expresando un sentimiento poco sincero. Ella estaba derrumbada, Ella no sentía como latía su corazón, no se reconocía en el espejo, ella vivía en una costumbre que no sabía como acabar.

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