Aut cum scuto aut in scuto. -Con escudo o sin escudo.-
Duerme- me pide-. Si las pesadillas vienen a por ti, yo lucharé contra ellas. Pero seguían dentro de su cabeza, os lo explicaré: Replica cada anochecer, una luz fundida cargada de bestias cegaba la vista y el sonido del silencio inundaba la oscuridad. Respira, ciega y sorda. Paralizada, ante ese desastre que creía su yo, oscuro, misterioso, destruido, en ruinas, sin duda, el reflejo de su alma. No podía moverse, no podía transmitir, contenida por el miedo, no podía sentir nada, quizás porque no probaba de sentirlo, no gritaba, no pedía ayuda, no dejaba abrir sus labios. Poco a poco, la respiración más lenta, cerró los ojos, no podía respirar, esperaba a salir de allí. No buscaba soluciones, simplemente se hacía pequeña, diminuta, inestable. Y lo peor, cuando ella abría los ojos, seguía llorando, seguía asustada, y la pesadilla no había acabado aunque estuviera despierta.