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Mostrando las entradas de agosto, 2018

Aut cum scuto aut in scuto. -Con escudo o sin escudo.-

Duerme- me pide-. Si las pesadillas vienen a por ti, yo lucharé contra ellas. Pero seguían dentro de su cabeza, os lo explicaré: Replica cada anochecer, una luz fundida cargada de bestias cegaba la vista y el sonido del silencio inundaba la oscuridad. Respira, ciega y sorda. Paralizada, ante ese desastre que creía su yo, oscuro, misterioso, destruido, en ruinas, sin duda, el reflejo de su alma. No podía moverse, no podía transmitir, contenida por el miedo, no podía sentir nada, quizás porque no probaba de sentirlo, no gritaba, no pedía ayuda, no dejaba abrir sus labios. Poco a poco, la respiración más lenta, cerró los ojos, no podía respirar, esperaba a salir de allí. No buscaba soluciones, simplemente se hacía pequeña, diminuta, inestable. Y  lo peor, cuando ella abría los ojos, seguía llorando, seguía asustada, y la pesadilla no había acabado aunque estuviera despierta.

Ama et quid vis fac.- Ama y haz lo que quieras.-

Ella le temía a las críticas, ella vivía forzada por si la juzgaban. Ella se dio cuenta que solo ella podría romper con las normas de los demás, y que para romper con todo solo tenía que dar un paso.Tenía al lado la línea roja, solo debía cruzarla, siempre había sabido que podía pasarla, pero no tenía bastante valor. Ahora se sentía capaz de cambiar las cosas, de hacer lo que ella quisiera, de empezar a amarse y a valorarse para conseguir nuevas metas, ella se sentía preparada.

Consuetudo quasi altera natura.- La costumbre es nuestra segunda naturaleza.-

Ella estaba harta, se había acostumbrado a lo que otros llamarían infierno, eso que no te deja disfrutar, sentir, sonreír, respirar, eso que barraba las nuevas oportunidades. Ella sentía miedo, mucho miedo, eso le llevaba a odiar, a odiarse, a sentir culpabilidad a no pensar con claridad. No sentía apoyo, no sentía ninguna mano extendida para poder agarrarse. No se aferraba a nada, se quedaba inmóvil delante de el nada al que creía todo, ese que le hacía no poder permanecer con la cabeza alta, no poder mirar a los ojos, no confiar ni en ella misma y a rechazarse. Lo único que podía sentir, una banda atada a su boca, la que no le dejaba expresar con palabras, esa que le hacia permanecer mintiendo y expresando un sentimiento poco sincero. Ella estaba derrumbada, Ella no sentía como latía su corazón, no se reconocía en el espejo, ella vivía en una costumbre que no sabía como acabar.